La caza de la ballena, el mayor mamífero del planeta hizo de la ballenera de Quintay el símbolo de una época que basó su desarrollo económico en el uso indiscriminado de los recursos naturales.
La ballenera de Quintay, construída por la empresa INDUS e inaugurada en 1943, fue la más grande del país. Operó a plena capacidad hasta 1967, fecha en que cerró por razones económicas.
En su construcción participaron especialistas ingleses y alemanes. Mineros de la zona de los Andes fueron traídos especialmente para los trabajos de relleno del espacio de mar entre los islotes sobre los cuales se levantó la ballenera.
Hasta 1964 la ballenera trabajó para el mercado doméstico produciendo aceite,

sebo, jabón, peinetas, detergente, carnes y otros productos.
Entre 1964 y 1967, bajo administración japonesa, comenzaron a utilizarse barcos frigoríficos para producir carne que se llevaba a Japón.
En la ballenera de Quintay trabajaban entre 700 y 1000 personas, en tres turnos, durante todo el año.

Una vez clavado el arpón en el cuerpo de la ballena, explotaba una granada, que la mataba instantáneamente. Cada barco podía matar hasta 16 ballenas diarias.
A la presa muerta se le inyectaba aire a presión para que flotara. Luego eran atadas a los costados del barco para ser remolcadas hasta el muelle de la planta. Allí se las ataba a una boya para aguardar el momento en que pudieran ser procesadas. La rada se veía a veces cubierta de ballenas muertas flotando, lo que provocaba un olor nauseabundo, característico de Quintay en ese entonces.
Sobre el muelle colaboraba una grúa que se desplazaba sobre rieles y que los trabajadores llamaban donke (del inglés donkey: burro).
Si la ballena era muy grande había que utilizar hasta tres cables con sus huinches para subirlas a la plataforma.
Aceite de ballena con barbas: margarina y glicerina.
Aceite
de ballena o cachalote: velas, linóleo, tintan de imprenta,
jabones
resinas sintéticas.
Aceite de cachalote: Aceites industriales para motores, relojería de alta precisión, tratamiento de cueros.
Aceite de cachalote y esperma: cosméticos, lápices labiales, lápices grasos.

Es una masa cérea y solidificada que suele aparecer flotando sobre el agua o en las costas.
Se forma en el intestino de ciertos cachalotes y sale con el vómito. A pesar de su oscuro origen “es muy agradable olerlo” como dice el poeta inglés Alexander Pope. Formado básicamente de ambreína, una sustancia grasa similar al colesterol, es endurece si se expone al aire y suele contener picos de calamar.
Cuando los balleneros hallaban una masa de ámbar gris en el mar o lo extraían de un cachalote recién muerto, se sentían muy felices. Valía su precio

En 1967, el Comité Internacional de Ballenas (IWC) logró que se aprobara una acuerdo internacional para prohibir toda caza.
Chile firmó esta moratoria, junto con la mayoría de las naciones del mundo. Sólo se negaron a firmar Noruega y Japón.
Gracias a la protección internacional, la población de ballenas presenta una paulatina recuperación. Entre ellas está la ballena azul, que de 250 mil ejemplares había disminuído a solo 400 ejemplares y que luego subió a mil.
Ultimamente se han visto a menudo parejas de ballenas nadando en la rada de Quintay. La última vez fue el 30 de enero del 2000.
¿Será que las ballenas están volviendo a los mares y también a Quintay?

Por una parte, Noruega y Japón (que no firmaron el tratado) siguen cazando ballenas con el pretexto de fines de investigación (800 ejemplares); por otra parte, nuevos peligros acechan al mayor mamífero de la tierra:
Las redes de arrastre de los buques factoría matan ballenas, delfines y tortugas en forma indiscriminada, junto con los
en oro. En un principio se usaba para tratar la indigestión, las convulsiones y otras dolencias, también fue considerado un afrodisíaco, pero su mayor valor fue el de fijador en perfumes y cosméticos.
Desde principios del siglo XX se hallaron grandes trozos de ámbar gris, algunos de ellos con aspecto más de montaña que de algo que hubiera salido de un cachalote.



Ámbar gris: perfumería (fijador de perfumes)
Carne: sólo representa el 1,7 % de la alimentación de carnes de los japoneses, que son prácticamente los únicos que la consumen.
Carne y huesos triturados:conservas de alimentos para animales domésticos.
Glándulas endocrinas e hígado: productos farmacéuticos, hormonas, vitamina A.
peces que cogen.
Los residuos químicos industriales y pesticidas que van a dar al mar vuelven a las ballenas más propensas a las enfermedades y disminuyen su fertilidad.
Los ruidos de la navegación y de la perforación submarina tienen graves efectos en el sistema de orientación de ballenas y delfines, que se basa en el sonido.
Afortunadamente, por el momento estos peligros son menores en nuestras costas; pero debemos cuidar que, en el futuro, no pongamos en peligro a las ballenas que nos visitan.